BUCAREST (1974)
En Bucarest se alcanzaron grandes acuerdos como resultado de la Conferencia y se describen a continuación:
1.- La población y el desarrollo están interrelacionados: las variables demográficas influyen sobre las variables del desarrollo y a su vez están sujetas a la influencia de éstas; el carácter de las recomendaciones contenidas en el Plan de Acción reflejan la conciencia del papel crucial que desempeña el desarrollo en cuanto influye en las tendencias demográficas.
2.- Se aceptó como principio que la formulación y aplicación de políticas demográficas son derechos soberanos de cada nación y las recomendaciones deben reconocer la diversidad de condiciones que existen entre los distintos países y dentro de cada uno de ellos.
3.- El Plan de Acción invitó a los países a considerar la posibilidad de adoptar políticas demográficas compatibles con los derechos humanos fundamentales y los valores y objetivos nacionales. Se reconoció el derecho fundamental de todas las parejas de individuos de decidir libre y responsablemente el número y espaciamiento de sus hijos y de disponer de la información, la educación y los medios necesarios para ello.
En esta Conferencia se introdujo un cambio altamente significativo al sustituir “padres” por “las parejas y los individuos”.
4.- La Conferencia llegó al acuerdo de que los países que tienen por objetivo lograr un crecimiento demográfico moderado o bajo deben tratar de hacerlo mediante tasas bajas de natalidad y mortalidad y los países que deseen influir en los niveles de fecundidad den prioridad a la aplicación de programas de desarrollo y de estrategias de educación y sanidad.
5.- En Bucarest se adoptó una meta claramente definida: reducir en la mayor medida posible el nivel de mortalidad, sobre todo la mortalidad infantil y la mortalidad materna y reducir las diferencias entre las tasas de mortalidad nacionales y las subnacionales.
Una meta específica fue que los países con los niveles de mortalidad más elevados deberían tener por objetivo lograr una esperanza de vida al nacer de por lo menos 50 años y una tasa de mortalidad infantil inferior a 120 por mil nacidos vivos.
MEXICO (1984)
1.- La Conferencia de México fue mucho más explicita que la de Bucarest en cuanto a la oferta de servicios de planificación familiar.
Recomendación 27: “insta a los gobiernos y a las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales a que asignen los recursos necesarios a los servicios de planificación familiar, donde estos servicios sean insuficientes y no cubran las necesidades de una población en edad de procrear que crece rápidamente”.
Recomendación 29: “deben proporcionarse a los adolescentes información y servicios adecuados de planificación de la familia dentro del marco sociocultural”.
Recomendación 9: “los gobiernos deben alentar y promover la participación activa de los hombres en todas las esferas de la vida familiar, incluidas la planificación de la familia, la crianza de los hijos y las tareas domésticas a fin de que los cónyuges compartan las responsabilidades familiares”.
2.- se adoptó una recomendación sobre el aborto en la que se instaba a los gobiernos a adoptar “medidas” apropiadas para ayudar a las mujeres a evitar el aborto, que en ningún caso debe promoverse como un método de planificación familiar y a ocuparse, cuando sea posible, de dar tratamiento y asesoramiento humanitarios a las mujeres que hayan debido recurrir al aborto.
Cabe indicar que la Santa Sede no se sumó al consenso.
3.-También hubo un progreso importante en cuanto al papel y la condición de la mujer. Se incluyo un apartado dedicado a los derechos de las mujeres, que cubrió temas tan diversos como la igualdad jurídica, económica y social, el acceso a la educación y a la planificación de la familia y el retraso de la edad del matrimonio. Asi en la Conferencia de México se reconoció la plena integración de las mujeres en la sociedad en un plano de igualdad con los hombres.
Buen trabajo, habría que preguntarnos porqué la Iglesia no se sumó al consenso
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