La Iglesia Católica no estuvo de acuerdo con los puntos de esta cumbre y los argumentos son los siguientes:
La tierra no es un fin sino un medio. La tierra, desde el principio de la creación fue hecha para el servicio del hombre, el hombre podía dominarla y gobernarla, cuidarla pero no al punto de elegir reducir al ser humano para darle lugar a esta. Cuando Dios dijo al hombre “poblad la tierra y reproducirse”, es por demás obvio que el Creador conocía todas las posibilidades que el planeta tiene y que sería capaz de albergar a toda la raza humana y darle el sustento necesario.
Es muy importante afirmar también que muchos de los daños que al día de hoy se causan a la naturaleza, son causados por actos negligentes del hombre, muchos de esos actos provienen incluso de las naciones que dicen “querer proteger a la naturaleza”. La tierra tiene aún mucho espacio que no se ha ocupado, muchos recursos como para darle abasto a toda la población y a todo caso, habría que censurar mas las negligencias como los derrames de petróleo, las fugas de energía nuclear, la devastación de los mares por empresas pesqueras etc, antes de empezar a controlar e insistir tanto en la natalidad y su control.
La creatura mas importante en este planeta es el hombre, quien posee una dignidad intrínseca por ser semejante su creador, el hombre es fin y no medio y nunca puede ser usado como medio, usar a una persona es lo contrario de amarla por lo que el hombre nunca debe ser usado por ningún motivo y menos para proteger algo inferior.
La vida humana es un don, don de Dios, él lo da y él es el Señor de la vida y de la muerte. Dios amo tanto al hombre que lo invitó a ser cocreador con él en su obra maestra. Controlar los nacimientos es dejar a Dios de lado, es olvidar que aquél que da el soplo de vida es él y no nos compete a nosotros decidir cuántos han de nacer o si somos muchos. Si Dios permite que la vida se siga dando es porque el sabe que podemos. Dios tampoco es un ser malo que nos crea para que seamos sus títeres y para ponernos obstáculos en nuestra vida. Prueba de ello es que cuando pecaron nuestros primeros padres, Dios buscó el modo de volvernos a él, de volvernos a la vida. ¿Qué más no hará por nosotros?
La Iglesia conoce los medios de los que se valen los gobiernos para el control de la natalidad y obviamente está en contra de esos métodos porque atentan contra la libertad de la mujer o de la pareja, porque dichos métodos no hacen las relaciones más libres ni a la mujer más libre, lo único que han conseguido dichos métodos es que la mujer sea más usada, usada como objeto, han hecho exista mas promiscuidad porque ahora no hay peligro de embarazo, así todos se pueden meter con todos, lo que ha ocasionado mas uniones libres, mayor número de divorcios y aumento en el número de abortos porque todos esos métodos no son 100% seguros, fallan.
asi mismo, la Iglesia Católica insiste en que la forma de erradicar la pobreza es con la educación y la solidaridad de las personas y los gobiernos, no con métodos anticonceptivos.
Bien aunque pudo ser un poco más centrado en postulados éticos como la deontología.
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